Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias. Col. 4:2.
Debemos orar
siempre, con perseverancia si queremos crecer en fe y en experiencia. (Rom
12:12; Col 4:2; 1
Ped 4:7
* POR LA ORACIÓN SINCERA nos ponemos en comunicación con la 97 mente del Infinito. Quizás no tengamos al instante ninguna prueba notable de que el rostro de nuestro Redentor está inclinado hacia nosotros con compasión y amor; sin embargo es así.
No podemos
sentir su toque manifiesto, mas su mano nos sustenta con amor y piadosa
ternura.
Cuando imploramos misericordia
y bendición de Dios, debemos tener un espíritu de amor y perdón en nuestro
propio corazón. ¿Cómo podemos orar: “Perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores" (Mateo 6:12) y abrigar, sin
embargo, un espíritu que no perdona? Si esperamos que nuestras oraciones sean
oídas, debemos perdonar a otros como esperamos ser perdonados nosotros.
La perseverancia en la oración ha sido constituida
en condición para recibir.
Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en
experiencia. Debemos ser "perseverantes en la oración" (Romanos
12:12). "Perseverad en la oración, velando en ella, con acciones de
gracia". (Colosenses 4:2). El
apóstol Pedro exhorta a los cristianos a que sean "sobrios, y vigilantes
en las oraciones" (1 Pedro 4:7).
San Pablo ordena: “En todas las circunstancias, por medio de la oración y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios" (Filipenses 4:6).
"Vosotros empero, hermanos,... -dice Judas - orando en
el Espíritu Santo, guardaos en el amor de Dios" (Judas 20, 21). Orar sin
cesar es mantener una unión no interrumpida del alma con Dios, de modo que la
vida de Dios 98 fluya a la nuestra; y de nuestra vida la pureza y la
santidad refluyan a Dios. CC 97,98
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