viernes, 21 de febrero de 2025

16. PERSEVERAD EN LA ORACIÓN.

 

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias. Col. 4:2.

Debemos orar siempre, con perseverancia si queremos crecer en fe y en experiencia. (Rom 12:12; Col 4:2; 1 Ped 4:7

* POR LA ORACIÓN SINCERA nos ponemos en comunicación con la 97 mente del Infinito. Quizás no tengamos al instante ninguna prueba notable de que el rostro de nuestro Redentor está inclinado hacia nosotros con compasión y amor; sin embargo es así.

No podemos sentir su toque manifiesto, mas su mano nos sustenta con amor y piadosa ternura.

Cuando imploramos misericordia y bendición de Dios, debemos tener un espíritu de amor y perdón en nuestro propio corazón. ¿Cómo podemos orar: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores" (Mateo 6:12) y abrigar, sin embargo, un espíritu que no perdona? Si esperamos que nuestras oraciones sean oídas, debemos perdonar a otros como esperamos ser perdonados nosotros.

La perseverancia en la oración ha sido constituida en condición para recibir.

Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en experiencia. Debemos ser "perseverantes en la oración" (Romanos 12:12). "Perseverad en la oración, velando en ella, con acciones de gracia". (Colosenses 4:2). El apóstol Pedro exhorta a los cristianos a que sean "sobrios, y vigilantes en las oraciones" (1 Pedro 4:7).

San Pablo ordena: “En todas las circunstancias, por medio de la oración y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios" (Filipenses 4:6). 

"Vosotros empero, hermanos,... -dice Judas - orando en el Espíritu Santo, guardaos en el amor de Dios" (Judas 20, 21). Orar sin cesar es mantener una unión no interrumpida del alma con Dios, de modo que la vida de Dios 98 fluya a la nuestra; y de nuestra vida la pureza y la santidad refluyan a Dios. CC 97,98

 

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