1.- UNA DE LAS PRIMERAS ES QUE SINTAMOS NECESIDAD DE SU AYUDA. El nos ha hecho esta promesa: "Porque derramaré aguas sobre la tierra sedienta, y corrientes sobre el sequedal' (Isaías 44:3).
Los que tienen hambre y sed de justicia, los que suspiran por Dios, pueden estar seguros de que serán hartos. El corazón debe estar abierto a la influencia del Espíritu; de otra manera no puede recibir las bendiciones de Dios.
Nuestra gran
necesidad es en sí misma un argumento y habla elocuentemente en nuestro 95
favor. Pero se necesita buscar al Señor para que haga estas cosas por nosotros.
Pues dice: "Pedid, y se os
dará" (Mateo 7:7). Y "el que ni aún a su propio Hijo perdonó, sino
que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar también de pura
gracia, todas las cosas juntamente con él?" (Romanos 8:32).
2.-
SI TOLERAMOS LA INIQUIDAD EN NUESTRO CORAZÓN, si estamos apegados a algún pecado conocido, el
Señor no nos oirá; más la oración del alma arrepentida y contrita será siempre
aceptada. Cuando hayamos confesado con corazón contrito todos nuestros pecados
conocidos, podremos esperar que Dios conteste nuestras peticiones.
Nuestros propios
méritos nunca nos recomendarán a la gracia de Dios. Es el mérito de Jesús lo
que nos salva y su sangre lo que nos limpia; sin embargo, nosotros tenemos una
obra que hacer para cumplir las condiciones de la aceptación.
3.- LA
ORACIÓN EFICAZ TIENE OTRO ELEMENTO: LA FE. "Porque es preciso que el que viene a Dios, crea
que existe, y que se ha constituido remunerador de los que le buscan"
(Hebreos 11:6). Jesús dijo a sus discípulos:
"Todo cuanto pidiereis en la oración, creed que lo recibisteis ya;
y lo tendréis". (Marcos 11:24). ¿Creemos al pie de la letra todo lo que
nos dice?
LA SEGURIDAD es amplia e ilimitada, y fiel es el que ha
prometido. Cuando no recibimos precisamente las cosas que pedimos y al
instante, debemos creer aún que el Señor oye y que contestará nuestras
oraciones.
SOMOS
TAN CORTOS 96 DE VISTA Y PROPENSOS A ERRAR, que algunas veces pedimos cosas que no serían una
bendición para nosotros, y nuestro Padre celestial contesta con amor nuestras
oraciones dándonos aquello que es para nuestro más alto bien, aquello que
nosotros mismos desearíamos si, alumbrados de celestial saber, pudiéramos ver
todas las cosas como realmente son.
4.- CUANDO NOS PAREZCA QUE NUESTRAS ORACIONES
NO SON CONTESTADAS, debemos
aferrarnos a la promesa; porque el tiempo de recibir contestación seguramente
vendrá y recibiremos las bendiciones que más necesitamos.
Por Supuesto, PRETENDER Que Nuestras Oraciones Sean Siempre
Contestadas En La Misma Forma Y Según La Cosa Particular Que Pidamos, Es
Presunción. Dios Es Demasiado Sabio Para Equivocarse Y Demasiado Bueno Para
Negar Un Bien A Los Que Andan En Integridad.
Así que no temáis
confiar en él, aunque no veáis la inmediata respuesta de vuestras oraciones.
Confiad en la seguridad de su promesa: "Pedid, y se os dará".
Si consultamos
nuestras dudas y temores, o procuramos resolver cada cosa que no veamos
claramente, antes de tener fe, solamente se acrecentarán y profundizarán las
perplejidades. Mas si venimos a Dios sintiéndonos desamparados y necesitados,
como realmente somos, si venimos con humildad y con la verdadera certidumbre de
la fe le presentamos nuestras necesidades a Aquel cuyo conocimiento es
infinito, a quien nada se le oculta y quien gobierna todas las cosas por su
voluntad y palabra, él puede y quiere atender nuestro clamor y hacer
resplandecer su luz en nuestro corazón.
Por la oración
sincera nos ponemos en comunicación con la 97 mente del Infinito. Quizás no
tengamos al instante ninguna prueba notable de que el rostro de nuestro
Redentor está inclinado hacia nosotros con compasión y amor; sin embargo es
así. No podemos sentir su toque manifiesto, mas su mano nos sustenta con amor y
piadosa ternura.
5.- CUANDO IMPLORAMOS MISERICORDIA Y
BENDICIÓN DE DIOS, Debemos tener
un espíritu de amor y perdón en nuestro propio corazón.
¿Cómo podemos orar: "Perdónanos
nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores"
(Mateo 6:12) y abrigar, sin embargo, un espíritu que no perdona?
“Si Esperamos Que
Nuestras Oraciones Sean Oídas, Debemos Perdonar A Otros Como Esperamos Ser
Perdonados Nosotros”.
6.- LA PERSEVERANCIA en la oración ha sido constituida en condición para recibir. Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en experiencia. Debemos ser "perseverantes en la oración" (Romanos 12:12). "Perseverad en la oración, velando en ella, con acciones de gracia". (Colosenses 4:2).
El apóstol Pedro exhorta a los cristianos a que sean "sobrios, y vigilantes en las oraciones" (1 Pedro 4:7).
San Pablo ordena: "En todas las circunstancias, por medio de la oración y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios" (Filipenses 4:6).
"Vosotros empero, hermanos,... - dice Judas - orando en el Espíritu Santo, guardaos en el amor de Dios" (Judas 20, 21).
Orar sin cesar es mantener una unión no interrumpida del alma con Dios, de modo que la vida de Dios 98 fluya a la nuestra; y de nuestra vida la pureza y la santidad refluyan a Dios. CC/EGW/MHP

No hay comentarios.:
Publicar un comentario