VOSOTROS PUES ORAREIS ASI: Padre nuestro que
estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada
día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros
perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del
mal; porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por todos los siglos,
amén. (Mat. 6:9-12).
Los escribas y los fariseos a menudo ofrecían sus
oraciones en el mercado y en las calles de las ciudades. Cristo los llamó
hipócritas.
En todos los tiempos hubo hombres que oraron para
ser vistos de los hombres...
Cuando Cristo ve en sus discípulos errores que
pueden descarriarlos, siempre los instruye en el camino correcto. No los
amonesta sin darles también una lección instructiva para mostrarles cómo deben
remediar el error.
Después de instruir a sus discípulos para que no
usaran "vanas repeticiones" en sus oraciones, con bondad y
misericordia les enseñó una corta oración modelo, para que supieran evitar las
oraciones de los fariseos.
Al darles esta oración, sabía que estaba ayudando
la flaqueza humana al poner en palabras lo que abarcaba todas las necesidades
humanas. Manuscrito 146. A Fin De Conocerle

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