viernes, 10 de noviembre de 2023

14. “EL CAMINO SE ABRE CUANDO AVANZAMOS POR FE”

El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios. (Salmo 50:23).

Todos Los Habitantes Del Cielo Se Unen Para Alabar A Dios. Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus huestes resplandecientes.

Digamos con el salmista: “Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Te alaben los pueblos oh Dios; todos los pueblos te alaben” (Salmo 146:2; 67:5).

En su providencia Dios mandó a los hebreos que se detuvieran frente a la montaña junto al mar, con el fin de manifestar su poder al liberarlos y humillar señaladamente el orgullo de sus opresores.

Hubiera podido salvarlos de cualquier otra forma, pero escogió este procedimiento para acrisolar la fe del pueblo y fortalecer su confianza en él.

El pueblo estaba cansado y atemorizado; sin embargo, si hubieran retrocedido cuando Moisés les ordenó avanzar, Dios no les habría abierto el camino.

Fue por la fe como “pasaron el Mar Rojo como por tierra seca”. (Hebreos 11:29). Al avanzar hasta el agua misma, demostraron creer en la palabra de Dios dicha por Moisés.

Hicieron todo lo que estaba a su alcance, y entonces el Poderoso de Israel dividió el mar para abrir un sendero para sus pies.

En Esto Se Enseña Una Gran Lección Para Todos Los Tiempos. A menudo la vida cristiana está acosada de peligros, y se hace difícil cumplir el deber. La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o muerte detrás.

 No obstante, la voz de Dios dice claramente: “Avanza”. Debemos obedecer este mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies.

Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda.

Los que postergan la obediencia hasta que toda sombra de incertidumbre desaparezca y no haya ningún riesgo de fracaso o derrota, no obedecerán nunca. La incredulidad nos susurra: “Esperemos que se quiten los obstáculos y podamos ver claramente nuestro camino”, pero la fe nos impele valientemente a avanzar esperándolo todo y creyéndolo todo. 

Historia de los Patriarcas y Profetas, 294,295. [322]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=eMqqt-SBp1M&list=PLVsLdOIe7sVs8veNpQDcyg8LJTKtUs9Nj&index=10&pp=gAQBiAQBsAQB

 

martes, 7 de noviembre de 2023

13. “EL TIEMPO PARA LA ADORACIÓN DEBE PONERSE APARTE COMO SAGRADO”

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (Juan 6:51).

El Incienso Que Ascendía Con Las Oraciones de Israel Representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer aceptable ante Dios el culto de los seres humanos.

Delante del velo del Lugar Santísimo había un altar de intercesión perpetua; y delante del Lugar Santo, un altar de expiación continua.

Había que acercarse a Dios mediante la sangre y el incienso, pues estas cosas simbolizaban al gran Mediador, por medio de quien los pecadores pueden acercarse a Jehová, Y Por Cuya Intervención tan sólo puede otorgarse misericordia y salvación al alma arrepentida y creyente.

Mientras de mañana y de tarde los sacerdotes entraban en el Lugar Santo a la hora del incienso, el sacrificio diario estaba listo para ser ofrecido sobre el altar de afuera, en el atrio.

Esta era una hora de intenso interés para los adoradores que se congregaban ante el tabernáculo.

Antes de allegarse a la presencia de Dios por medio del ministerio del sacerdote, debían hacer un ferviente examen de su corazón y luego confesar sus pecados.

Se unían en oración silenciosa, con los rostros vueltos hacia el Lugar Santo. Así sus peticiones ascendían con la nube de incienso, mientras la fe aceptaba los méritos del Salvador prometido, simbolizado por el sacrificio expiatorio.

Las horas designadas para el sacrificio matutino y vespertino se consideraban sagradas, y llegaron a observarse como momentos dedicados al culto por toda la nación judía.

Y cuando en tiempos posteriores los judíos fueron diseminados como cautivos en distintos países, aún entonces, a la hora indicada, dirigían el rostro hacia Jerusalén y elevaban sus oraciones al Dios de Israel.

En esta costumbre los cristianos tienen un ejemplo para su oración matutina y vespertina.

Si bien Dios condena la mera ejecución de ceremonias que carezcan del espíritu de culto, mira con gran satisfacción a los que le aman y se postran de mañana y tarde para pedir el perdón de los pecados cometidos y las bendiciones que necesitan. Historia de los Patriarcas y Profetas, 366,367. [319]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=MSYedTevAQI&list=PLVsLdOIe7sVs8veNpQDcyg8LJTKtUs9Nj&index=7&pp=gAQBiAQBsAQB

 

domingo, 5 de noviembre de 2023

12. “CADA MAÑANA Y CADA NOCHE ADORAR AL CREADOR”

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mateo 7:24.

Que los miembros de cada familia tengan siempre en cuenta que están íntimamente unidos con el cielo. El Señor tiene un interés especial en la familia de sus hijos terrenales. Los ángeles ofrecen el humo del fragante incienso de las oraciones de los santos.

Por lo tanto, que en cada familia la oración ascienda hacia el cielo, tanto a la mañana como en la hora fresca de la puesta de sol, presentando delante del Señor los méritos del Salvador en favor de nosotros. Mañana y noche, el universo celestial toma nota de cada familia que ora.

Antes de salir de casa para ir a trabajar, toda la familia debe ser convocada y el padre, o la madre en ausencia del padre, debe rogar con fervor a Dios que los guarde durante el día.

Acudan con humildad con un corazón lleno de ternura presintiendo las tentaciones y los peligros que les acechan a ustedes y a sus hijos, y por la fe aten a estos últimos al altar, solicitando para ellos el cuidado del Señor. 

Los ángeles ministradores guardarán a los niños así dedicados a Dios... En cada familia debería haber una hora fija para los cultos matutino y vespertino.

¿No conviene a los padres reunir en derredor suyo a sus hijos antes del desayuno para agradecer al Padre celestial por su protección durante la noche, y para pedirle su ayuda y cuidado durante el día?

¿No es propio también, cuando llega el anochecer, que los padres y los hijos se reúnan una vez más delante de Dios para agradecerle las bendiciones recibidas durante el día que termina?

El culto familiar no debiera ser gobernado por las circunstancias. No han de orar ocasionalmente y descuidar la oración en un día de mucho trabajo.

Al hacer esto, inducen a sus hijos a considerar la oración como algo no importante.

La oración significa mucho para los hijos de Dios, y las acciones de gracias debieran elevarse mañana y noche delante de Dios...

No pasemos por alto nuestras obligaciones hacia Dios al esforzarnos por atender la comodidad y felicidad de nuestros huéspedes. Ninguna consideración debería hacernos desatender la hora de la oración.

No hablen ni se entretengan con otras cosas hasta el punto de estar todos demasiado cansados para gozar de un momento de devoción. Hacer esto es presentar a Dios una ofrenda imperfecta.

Deberíamos presentar nuestras súplicas y elevar nuestras voces en alabanza feliz y agradecida, a una hora temprana de la noche, cuando podamos orar sin prisa e inteligentemente. 

Conducción del Niño, 491-493. [317]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=dB693xq5hYg&list=PLVsLdOIe7sVs8veNpQDcyg8LJTKtUs9Nj&index=5&pp=gAQBiAQBsAQB